Un diagnóstico de la organización humanitaria World Vision revela las dificultades que enfrentan los pequeños productores del Corredor Seco centroamericano. La investigación, realizada en junio de 2026, consultó a 698 hogares agrícolas y siete grupos focales de los tres países.
El 85.2 % de las familias encuestadas sufrió los efectos de lluvias tardías, irregulares o ausentes. La situación fue especialmente grave en Guatemala, donde el porcentaje alcanzó el 97,8 %, mientras que en Honduras llegó al 83.2 %, afectando la producción de granos básicos.
A las dificultades climáticas se suma el aumento de los costos agrícolas. El 91 % de los hogares consultados considera que los fertilizantes son más caros o difíciles de conseguir, mientras que el 66,9 % redujo o suspendió el uso de insumos necesarios para sus cultivos.

La alimentación infantil también muestra señales preocupantes. El 32.1 % de los hogares reportó un deterioro en la alimentación de niñas y niños, una proporción que aumenta hasta el 56,2 % en Honduras, según los resultados del estudio.
Las dificultades económicas han obligado al 64.7 % de las familias a recurrir a medidas perjudiciales para subsistir, como vender ganado. Sin embargo, apenas entre el 13 % y el 18 % de los hogares consultados recibe algún tipo de asistencia social o humanitaria.
World Vision advierte que, durante episodios de El Niño de intensidad moderada a fuerte, las pérdidas de maíz y frijol pueden superar el 30 %. El período entre octubre de 2026 y enero de 2027 resulta especialmente delicado porque las reservas de la primera cosecha podrían agotarse antes de la siguiente recolección.
El panorama podría extenderse más allá de enero. La Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (FEWS NET) prevé que las necesidades alimentarias aumenten entre abril y agosto de 2027 en Honduras y entre mayo y agosto en Guatemala, debido a las pérdidas agrícolas y los menores ingresos de los productores rurales.







