Las precipitaciones obligaron a suspender la final del campeonato nacional de béisbol Pomares 2026, anegaron barrios y avenidas y arrastraron vehículos por distintos sectores de la ciudad.
Las lluvias, registradas entre las 1:40 y las 4:00 de la tarde (una hora más para Panamá), colapsaron el drenaje pluvial en varios puntos.
Los ciudadanos reportaron caída de árboles, calles convertidas en ríos, comercios inundados y automóviles varados, según imágenes y testimonios difundidos en redes sociales.
En el mercado Oriental, uno de los principales centros comerciales de Nicaragua, los comerciantes subieron sus mercancías a sillas y bancos para protegerlas del agua que invadió sus establecimientos.
En el sector de Gancho de Caminos, algunos vendedores arriesgaron la vida al intentar rescatar sus carretones cargados de productos, mientras las fuertes corrientes amenazaban con arrastrarlos.
Lea además: Inundaciones en Nicaragua: más de 1,500 evacuados por el desborde de ríos y lluvias persistentes

Calles convertidas en ríos
Las inundaciones también golpearon Bello Horizonte, la colonia Miguel Gutiérrez y la carretera Norte, cerca de Enabas. En esas zonas, las corrientes atraparon varios vehículos y arrastraron otros durante varios metros.
Cerca de la demolida rotonda El Periodista, la fuerza del agua expulsó las tapas de los manjoles y dejó al descubierto el colapso del drenaje pluvial.
Los nuevos anegamientos cuestionan la gestión de la Alcaldía de Managua, controlada por el sandinismo, ante los problemas estructurales de una ciudad que crece desordenadamente y arrastra graves deficiencias de infraestructura.
Lea más: Tragedia en Nicaragua: crecida de río arrastra y ahoga a tres turistas

Alertas sin resultados visibles
Los estragos contrastan con la inversión en un moderno sistema de alerta meteorológica que Nicaragua financió mediante préstamos chinos.
Sin embargo, las inundaciones continúan golpeando la capital y exponen las limitaciones de la prevención municipal.
La recurrencia de estos episodios plantea interrogantes sobre el mantenimiento de los drenajes, la planificación urbana y la capacidad de respuesta de las autoridades ante las lluvias.
La suspensión de la final del Pomares 2026 sumó otra consecuencia a una jornada en la que el agua volvió a paralizar sectores de Managua y puso en riesgo a comerciantes, conductores y peatones.







