El presidente de Honduras, Nasry Juan Asfura Zablah, y el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, firmaron este jueves un acuerdo bilateral destinado a fortalecer las relaciones entre Honduras y la Santa Sede, garantizar la libertad religiosa y promover la cooperación entre la Iglesia católica y el Estado hondureño.
La firma se realizó en la Sala de los Tratados del Palacio Apostólico del Vaticano. El documento contiene 25 artículos que establecen garantías para el funcionamiento de la Iglesia católica en Honduras y reconocen su personalidad jurídica, además de impulsar la colaboración entre ambas instituciones en beneficio de la población hondureña.
“Hoy, en el día de San Juan Pablo II, firmamos el Concordato entre Honduras y la Santa Sede, fortaleciendo los lazos de respeto, cooperación y entendimiento entre nuestros Estados. Recordamos con especial cariño a San Juan Pablo II, el último Papa en visitar Honduras, quien en 1983 dejó una huella imborrable en nuestra historia y en el corazón de los hondureños”, comentó el presidente hondureño en sus redes sociales.
Según informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el convenio “consolida las buenas relaciones bilaterales existentes, salvaguarda la personalidad jurídica de la Iglesia y promueve una cooperación fructífera entre la Iglesia y el Estado para impulsar el bien común y los valores espirituales, humanos y culturales del pueblo hondureño”, de acuerdo con una traducción al español del comunicado.
El acuerdo también reafirma el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, conforme a los instrumentos internacionales de derechos humanos y a los principios establecidos en la declaración Dignitatis Humanae, aprobada durante el Concilio Vaticano II en 1965. Asimismo, reconoce la libertad de culto y el derecho de la Iglesia católica a desarrollar sus actividades religiosas sin interferencias en el cumplimiento de su misión.
“Este paso reafirma nuestra voluntad de fortalecer una relación histórica, basada en valores compartidos y en el compromiso con la dignidad humana, la familia y el bienestar de los hondureños”, dijo Asfura tras la firma del acuerdo.
Entre las disposiciones acordadas, el Estado hondureño reconoce el derecho de la Iglesia a organizarse conforme a sus propias normas, gobernarse y nombrar libremente a sus ministros religiosos. También garantiza el derecho a la objeción de conciencia y protege la inviolabilidad del secreto de confesión, sin condiciones ni limitaciones, así como la confidencialidad de los agentes pastorales, con una protección equivalente a la información revelada durante la confesión.
El convenio reconoce además la facultad de la Iglesia católica para establecer instituciones educativas y de beneficencia, así como brindar asistencia espiritual y atención pastoral a personas que permanecen en centros de asistencia social, educativos, sanitarios y penitenciarios, tanto públicos como privados. También contempla facilitar los servicios religiosos a los integrantes de las Fuerzas Armadas y de la Policía hondureña.
Después de la firma, las delegaciones sostuvieron una reunión en la que abordaron la contribución de la Iglesia al desarrollo humano, social y cultural de Honduras, además de otros asuntos de interés común en el ámbito regional e internacional. El acuerdo entrará en vigor cuando ambas partes intercambien los instrumentos de ratificación, una vez completados los procedimientos establecidos en sus respectivos ordenamientos jurídicos.
En la ceremonia participaron, por parte de la Santa Sede, el arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales; monseñor Javier Domingo Fernández González, jefe de Protocolo de la Secretaría de Estado; y los monseñores Carlos Díaz Paniagua y Francisco Javier Díaz Tenza. La delegación hondureña estuvo integrada por la secretaria de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional, Mireya Agüero de Corrales; el ministro de la Presidencia, Juan Carlos García Medina; y la embajadora de Honduras ante la Santa Sede, Gilliam Noemí Gómez Guifarro.







