China castiga a Mbappé por un meme de Mao Zedong, responsable de millones de muertes

Un meme que compara a Kylian Mbappé con Mao Zedong y llamar “dictador” al dictador, desató represalias comerciales y censura digital en China, pese al historial del dirigente comunista, cuyas políticas provocaron decenas de millones de muertes.

Kyian Mbappé, astro francés atacado por China por llamar "dictador" al dictador Mao Zedong.

El futbolista francés Kylian Mbappé afronta una ola de represalias comerciales y digitales en China tras bromear sobre un meme que lo compara con Mao Zedong y llamar dictador al dictador. La reacción incluye la suspensión de transmisiones de la liga española, la ruptura de patrocinios y la eliminación de contenidos del delantero.

La televisión estatal china CCTV suspendió las retransmisiones de partidos de LaLiga vinculados con Mbappé. Además, empresas chinas como Dongpeng Beverage, Mengniu y Milkground anunciaron el fin de sus acuerdos comerciales con el jugador.

Varias plataformas digitales también retiraron o modificaron contenidos relacionados con el delantero del Real Madrid. La polémica llegó al Ministerio de Exteriores chino, que advirtió que las expresiones que, a su juicio, hieren los sentimientos del pueblo chino encontrarán rechazo social.

Mbappé no mencionó expresamente a Mao. Durante una entrevista, dijo que su meme favorito mostraba su rostro sobre la imagen de un dictador chino. Después, publicó una disculpa y afirmó que no pretendía ofender al pueblo ni a la historia de China.

Mao y el costo humano de sus políticas

La reacción contrasta con el legado de Mao Zedong, fundador de la República Popular China y dirigente del país entre 1949 y 1976. Sus políticas provocaron una de las mayores catástrofes humanas del siglo XX.

El Gran Salto Adelante, impulsado entre 1958 y 1962, desencadenó una hambruna que causó aproximadamente entre 15 y 45 millones de muertes, según distintas estimaciones históricas. La colectivización forzada, las requisas estatales de alimentos y las decisiones económicas agravaron la crisis.

Además, la Revolución Cultural, iniciada en 1966, desató persecuciones, torturas y purgas políticas. Los cálculos sobre sus víctimas mortales varían, pero los estudios históricos documentan cientos de miles de muertes y una amplia represión social.

Aunque el Partido Comunista chino reconoce errores de Mao, mantiene una valoración oficial que destaca su papel en la fundación del Estado moderno. La censura y la sensibilidad política sobre su figura limitan el debate público sobre ese legado. Y por eso, llamarlo dictador, por muy dictador que haya sido, es “ofender a un pueblo”.

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