La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, generó una ola de críticas en redes sociales tras su visita al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) en El Salvador. No fue su mensaje sobre seguridad lo que capturó la atención, sino el lujoso reloj que llevaba en la muñeca: un Rolex Cosmograph Daytona dorado, valuado en aproximadamente $50,000 dólares.
En su recorrido por la prisión de máxima seguridad, Noem vestía ropa sencilla: una camiseta blanca de manga larga, pantalones grises y una gorra con el logotipo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Sin embargo, el ostentoso accesorio contrastaba con el escenario austero del centro penitenciario, diseñado para albergar hasta 40,000 reclusos.
El uso de un reloj de tan alto valor en un contexto de reclusión masiva desató cuestionamientos en redes sociales. Usuarios criticaron lo que consideraron una elección insensible, señalando la contradicción entre el simbolismo del reloj y la dura realidad de la prisión.
Tricia McLaughlin, subsecretaria de Seguridad Nacional para Asuntos Públicos, defendió la compra del Rolex, explicando que Noem lo adquirió con las ganancias de sus libros y que planea heredarlo a sus hijos.
Sin embargo, no hizo comentarios sobre la pertinencia de llevarlo al CECOT.
El Rolex Daytona es uno de los modelos más codiciados en el mundo de los relojes de lujo.
Su exclusividad y dificultad de adquisición lo han convertido en un símbolo de estatus entre celebridades y políticos.
De hecho, figuras como el expresidente Joe Biden y Donald Trump han lucido relojes de la marca suiza.
La atención mediática sobre los relojes de figuras públicas ha crecido en los últimos años, con entusiastas identificando modelos en eventos de alto perfil.
Ahora, con el caso de Noem, este fenómeno ha llegado a las prisiones de máxima seguridad.
Con información de The New York Times y agencias noticiosas