República Dominicana intensificó los controles de seguridad en puntos estratégicos de su frontera con Haití, ante el aumento de la violencia de las pandillas en el país vecino. Las autoridades mantienen una mayor presencia militar en algunas provincias y reforzaron la coordinación entre organismos de defensa e inteligencia para prevenir posibles amenazas.
El ministro de Defensa, Carlos Antonio Fernández Onofre, encabezó una reunión con los altos mandos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea para evaluar la situación. Tras el encuentro, las autoridades concluyeron que las condiciones actuales no justifican medidas extraordinarias ni el cierre de los pasos fronterizos.
El ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, confirmó que más de 10.000 militares permanecen desplegados a lo largo de casi 300 kilómetros de frontera. El funcionario aseguró que el Gobierno está preparado para adoptar nuevas disposiciones si la crisis haitiana representa una amenaza para la seguridad nacional.
En las provincias de Pedernales y Elías Piña, los militares mantienen una vigilancia más visible y realizan inspecciones de personas y vehículos. Los controles se extienden por zonas estratégicas como Macasía, Dos Bocas y Hondo Valle, donde también se supervisa el movimiento de comerciantes y transportistas.

En Jimaní, uno de los principales pasos comerciales entre ambos países, las actividades recuperaron la normalidad después de tres días de restricciones impulsadas por sectores comerciales haitianos. Las autoridades dominicanas aclararon que la frontera nunca estuvo cerrada oficialmente y que no se han ordenado dispositivos especiales de seguridad en esa localidad.
La tensión fronteriza coincide con nuevos operativos de las fuerzas de seguridad de Haití contra grupos armados en Croix-des-Bouquets, cerca de Puerto Príncipe. La violencia genera preocupación internacional por la desaparición de cuatro militares salvadoreños vinculados con la misión internacional desplegada para combatir a las pandillas.
Fernández Onofre insistió en mantener la coordinación entre las Fuerzas Armadas y los organismos estatales para responder ante cualquier cambio en el escenario de seguridad. Mientras tanto, República Dominicana continuará con su estrategia de vigilancia preventiva, sin suspender el comercio ni las actividades cotidianas de las comunidades fronterizas.







