Al menos 156 propiedades del expresidente salvadoreño Alfredo Cristiani Burkard fueron embargadas por el Estado la noche del jueves y madrugada de este viernes en diferentes puntos del país, como parte de la guerra contra la corrupción declarada por el mandatario Nayib Bukele.
Las casas, ranchos, empresas y vehículos han sido incautadas como parte de un proceso de extinción de dominio. Los bienes están valorados en $10.6 millones de dólares, anunció la Fiscalía General.
Entre casas, ranchos y empresas, La Fiscalía General de la República incautó 156 propiedades del expresidente salvadoreño, Alfredo Félix Cristiani Burkard, en un proceso de extinción de dominio, para buscar que sus bienes valorados en $10,620,210.24 pasen al Estado.
Durante el discurso de los cuatro años de Gobierno, el presidente de la República, Nayib Bukele, anunció el allanamiento a propiedades del exmandatario que gobernó entre 1989 y 1994.
“Estamos tomando posesión de acuerdo con la Ley de Extinción de Dominio de la vivienda del expresidente Alfredo Cristiani, un presidente que gobernó desde 1989 hasta 1994. Fue el denominado presidente de la paz, pero en realidad él era básicamente un presidente de los ladrones. Un presidente de los ladrones que básicamente se enriqueció del dinero público”, declaró el fiscal general, Rodolfo Delgado, durante uno de los allanamientos.
Cristiani, quien gobernó de 1989 a 1994 bajo la bandera del derechista ARENA, es acusado de enriquecimiento ilícito durante su administración.
Según la Fiscalía, cuando él asumió el poder, estaba endeudado y se retiró de la presidencia siendo millonario.

Alfredo Félix Cristiani Burkard, de 75 años, es prófugo de la justicia salvadoreña pues está involucrado en el caso de la masacre de 6 sacerdotes jesuitas y 2 colaboradoras de estos, cometida en noviembre de 1989, en medio de la más sangrienta ofensiva lanzada por la guerrilla durante la guerra civil.
Se sabe que reside en Suiza.
Cristiani fue el firmante de los acuerdos de paz con el FMLN. Siendo un importante empresario y propietario de uno de los bancos más grandes del país (el que adquirió tras salir de la presidencia tras privatizar la banca), supo estar lejos de los reflectores públicos, aunque tuvo injerencia en las decisiones políticas de su partido, que gobernó de 1989 a 2009, en cuatro periodos presidenciales.