Centroamérica y República Dominicana enfrentan un panorama de pobreza persistente, bajo crecimiento económico, deterioro de las instituciones democráticas y retrocesos ambientales hacia 2030, según un informe regional que identifica a Nicaragua como el país con las perspectivas más desfavorables en varios de los indicadores analizados.
El estudio «Perspectivas de Centroamérica y República Dominicana 2030», elaborado en el marco de las investigaciones del Estado de la Región a partir de 36 indicadores correspondientes al período 2000-2024, señala que la pobreza continúa siendo uno de los principales obstáculos para el desarrollo regional.
En Guatemala y Honduras, más de la mitad de la población vive en condiciones de pobreza, una situación agravada por la limitada inversión pública en educación, salud y protección social.
Nicaragua registra uno de los mayores rezagos en materia educativa.
“Nicaragua registró en 2023 la menor inversión por habitante en educación de la región, con 77,1 dólares al año. De mantenerse las tendencias, le tomaría más de un siglo y medio alcanzar el promedio latinoamericano y más de cuatro siglos alcanzar el nivel de Costa Rica, país que más invierte en educación en la región”, señala el informe.
Las diferencias en inversión social también afectan a otros países. Según las proyecciones, Belice y Honduras necesitarían “más de dos siglos” para alcanzar el promedio regional de inversión pública social por habitante, mientras que El Salvador requeriría casi un siglo. En contraste, Costa Rica y Panamá podrían alcanzar ese nivel en aproximadamente 13 años, debido a sus mayores niveles de inversión social durante las últimas dos décadas.
El Salvador y Nicaragua incierta democracia
En materia democrática, el informe advierte que El Salvador y Nicaragua presentan trayectorias que dificultan proyectar una mejora hacia los estándares regionales. Para ambos países, el estudio considera que no es posible “proyectar una convergencia debido a la trayectoria observada durante las últimas décadas”.
Además, prevé que hacia 2030 la región enfrente un debilitamiento de los mecanismos de control institucional, la rendición de cuentas y las garantías de derechos, con una independencia de poderes “débil o inexistente”.
Asimismo, señala que el deterioro de la libertad de prensa se agudizará en países como El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, donde los indicadores caen “a niveles mínimos o casi nulos”, mientras que en Costa Rica y Panamá se registrarían bajas respecto a los niveles actuales.
A Nicaragua le tomará 90 años alcanzar el promedio económico
En el ámbito económico, el informe proyecta que los países con menores ingresos necesitarán varias décadas para acercarse al promedio latinoamericano. De mantenerse las tendencias actuales, Honduras requeriría alrededor de 75 años y Nicaragua al menos 90 años para alcanzar ese nivel de ingreso por habitante. Asimismo, advierte que Honduras, Nicaragua y El Salvador mantendrán una elevada dependencia de las remesas familiares, que podrían representar más del 25 % del producto interno bruto (PIB) hacia 2030.
El panorama ambiental también muestra señales de deterioro. Belice, Panamá y Honduras registraron una reducción de la superficie cubierta por bosques, mientras que Costa Rica y República Dominicana ampliaron sus áreas verdes.
El informe advierte, además, que la disponibilidad de agua dulce disminuirá “en todos los países hacia 2030” y que República Dominicana, Guatemala y El Salvador podrían registrar “niveles inferiores al promedio mundial de 2022”, lo que añade nuevas presiones a los desafíos sociales y económicos de la región.
