El ministro de Seguridad de Honduras, Gerson Velásquez, anunció que trabajan en el diseño de un nuevo modelo de seguridad y una transformación del sistema penitenciario, luego de la visita que realizó a El Salvador el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, para conocer las estrategias implementadas contra las pandillas.
Velásquez dijo que con estas medidas no solo buscan “perseguir y capturar” a los criminales, sino asegurar que la purga de sus condenas sean efectivas y así impedir completamente que puedan seguir operando con sus bandas o emitiendo ordenes desde las cárceles.
El funcionario dijo que aún no hay ruta definida, sino que se encuentran evaluando “diversos escenarios” para definir el mejor mecanismo con varias instituciones del Estado, pues recordó que las pandillas ya son consideradas en Honduras como “terroristas” y deben ser “sometidos con todo el peso de la ley”.
Explicó que es necesario que evalúen todo el sistema de justicia porque trabajan conjuntamente la Policía al realizar las investigaciones, el Ministerio Público para la persecución penal y el Poder Judicial para emitir las condenas correspondientes.
El Congreso también estaría analizando aprobar nuevas reformas que permitan arrestos masivos de criminales a nivel nacional. Velásquez anunció todas estas medidas luego de reunirse con Zambrano, quien la semana pasada visitó El Salvador para conocer el sistema de seguridad y penitenciario.
Prevén nuevas cárceles
Zambrano se reunió la semana pasada con autoridades salvadoreñas y regresó a Honduras para anunciar que están obligados a construir una megacárcel como el Centro de Confinamiento contra el Terrorismo (CECOT) de El Salvador por la lucha contra el crimen organizado y las pandillas.
Zambrano dijo que hay al menos 20,000 privados de libertad en 20 centros penales, mientras que habrían entre 15,000 y 20,000 simpatizantes de pandillas, de los que, “un buen grupo van a ser capturados las próximas semanas, meses y años”, por lo que, se va a requerir de una nueva cárcel para recluir a quienes consideren “de alta peligrosidad”.
Las autoridades prevén que la construcción de la nueva megacárcel de máxima seguridad inicie a finales de este año y que se tarde no más de 10 meses en estar lista.
