Diferentes organizaciones civiles opositoras a la dictadura de Nicaragua hicieron un llamado a la unidad para “resistir” los embates del régimen y exigieron de nueva cuenta la liberación de monseñor Rolando Álvarez, el preso político más emblemático de este país sumido en una crisis social.
Una veintena de agrupaciones conformadas en su mayoría por exiliados y víctimas del gobierno de Daniel Ortega y su vicepresidenta y esposa Rosario Murillo, publicaron una carta a los nicaragüenses en la que se comprometen mantener una armonía sólida y a velar aún más por los derechos humanos de los ciudadanos, que son pisoteados por la dictadura.
“Seremos más cercanos y solidarios unos con otros, siendo nuestra responsabilidad el hacer un cambio social y político en Nicaragua. Por lo que, a partir de hoy, nos disponemos a poner nuestro arado en tierra fértil de unidad sincera y participativa”, dice el comunicado.
“El pueblo de Nicaragua ha dado un ejemplo de resistencia, grandeza y dignidad… nos comprometemos a actuar con férrea voluntad, compromiso y decisión para alcanzar una unidad auténtica sin intereses personales, ideológicos ni partidarios”, agrega.
El mensaje, considerado de mucho peso por opositores, fue lanzado en momentos en que la dictadura ha arreciado la persecución contra quienes se atreven, incluso, a criticar al régimen en redes sociales.
Desde la semana pasada, la policía ha realizado más de medio centenar de arrestos de opositores, quienes fueron liberados horas después bajo la condición de presentarse a diario a las comisarías para firmar documentos.
El reconocido escritor Sergio Ramírez, uno de los desterrados por Ortega, sostuvo en una entrevista que la “salida no puede ser cruenta, no puede ser violenta” porque Nicaragua “no quiere ni aguanta una nueva guerra civil ni más episodios violentos”, tras insistir en que la oposición debe mantenerse unida.