Parlamento Centroamericano elige nueva directiva en medio de una crisis institucional

El Parlacen eligió al hondureño Samuel Armando Reyes Rendón como presidente para el período 2026-2027. La renovación ocurre mientras el organismo enfrenta cuestionamientos sobre su utilidad, sus costos y la permanencia de El Salvador.

Sede del Parlamento Centroamericano en la capital guatemalteca.

El Parlamento Centroamericano (Parlacen) eligió a su nueva junta directiva para el período 2026-2027, en medio de una crisis institucional agravada por la decisión de El Salvador de retirarse del organismo regional y  el reciente anuncio de la dictadura de Nicaragua de separarse del organismo.

Los parlamentarios eligieron como presidente a Samuel Armando Reyes Rendón, de Honduras. La nueva directiva también incluye representantes de Guatemala, El Salvador, República Dominicana y Panamá.

Las vicepresidencias quedaron distribuidas de la siguiente manera: Ruddy Miguel Girón López, de Guatemala; Ana Mejía Raymundo, de El Salvador; Namibia Didiez Ogando, de República Dominicana; y Lesly Ariel Miranda, de Panamá.

La elección renueva la conducción de un foro regional creado en 1991 para promover el diálogo político y la integración centroamericana. Sin embargo, sus decisiones tienen carácter consultivo y no obligan a los gobiernos de los países miembros.

La salida salvadoreña abrió una disputa jurídica regional

En julio de 2025, la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó reformas para retirar al país del Parlacen y denunciar el tratado constitutivo del organismo.

El Gobierno salvadoreño justificó la decisión por el costo de la participación, estimado en unos $1,7 millones de dólares, y cuestionó la falta de resultados vinculantes. También criticó la inmunidad parlamentaria y su posible uso para proteger a políticos de investigaciones judiciales.

Sin embargo, la salida abrió una disputa sobre la aplicación de los tratados regionales. La dirección del Parlacen sostiene que un país no puede desligarse unilateralmente de sus compromisos internacionales mediante una decisión de su legislación interna.

Por ello, la retirada salvadoreña mantiene abierto un debate jurídico sobre los procedimientos necesarios para abandonar el sistema de integración regional. La controversia también plantea dudas sobre la continuidad y la participación efectiva de los representantes salvadoreños.

Honduras enfrenta presión política para abandonar el Parlacen tras salida de la dictadura de Nicaragua

El precedente de Panamá expone las dificultades para abandonar el foro

La crisis actual tiene un antecedente en Panamá, que intentó retirarse del Parlacen durante el gobierno de Ricardo Martinelli, entre 2009 y 2012.

En aquel proceso, la Corte Suprema de Justicia panameña declaró inconstitucional la ley de retiro. Además, la Corte Centroamericana de Justicia determinó que la salida unilateral contravenía las obligaciones internacionales del país.

El caso terminó con la reincorporación panameña al organismo y se convirtió en una referencia para el debate sobre la salida de los Estados miembros.

En Guatemala y Honduras también han surgido propuestas políticas para eliminar los aportes públicos o consultar a la población sobre la permanencia en el foro. No obstante, ambos países mantienen su participación.

Los vínculos con China y Rusia también generan divisiones

El Parlacen ha modificado su política de observadores y ha incorporado a representantes de China y Rusia, aliados de la dictadura de Nicaragua, mientras dejó fuera a Taiwán, un importante socio cooperante de Guatemala y la región en general.

Estos cambios han generado diferencias diplomáticas en una región donde los países mantienen relaciones exteriores distintas con Pekín y Taipéi.

La decisión también refleja los esfuerzos del organismo por mantener su presencia internacional. Sin embargo, la ampliación de sus relaciones exteriores no resuelve los cuestionamientos sobre sus atribuciones ni sobre la influencia real de sus decisiones.

La nueva junta directiva asumirá así la conducción de un organismo que enfrenta disputas sobre su continuidad, su financiamiento y su papel en la integración centroamericana.

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