La contaminación de las fuentes hídricas y la escasez de acceso al agua potable son dos de los mayores retos para Centroamérica, una región donde el cambio climático agrava la crisis hídrica, especialmente en áreas rurales con economías de subsistencia.
Diversos estudios han revelado que, en las últimas cinco décadas, el acceso a los recursos hídricos ha disminuido entre un 50 % y un 76 % en la región.
Un informe publicado a finales de 2023 por la Asociación Centroamericana Centro Humboldt destacó que el aumento de la población es uno de los factores principales en este problema.
Pero la situación no se limita solo al acceso al agua; la contaminación de ríos, lagos y otros cuerpos de agua está siendo provocada por diversos factores, incluyendo el uso industrial y la falta de políticas de protección ambiental.
Guatemala: El 90% de sus fuentes están contaminadas
En Guatemala, el 90 % de las fuentes de agua se encuentran contaminadas, según el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales del país.
Las autoridades indican que el 70 % del agua disponible es utilizada por las industrias, principalmente por la agrícola. Además, solo seis de cada diez hogares tienen acceso a agua potable y a un sistema de saneamiento adecuado.
Como respuesta, el gobierno del presidente Bernardo Arévalo presentó en 2024 una propuesta para crear la primera Ley de Aguas en la historia de Guatemala, con el objetivo de garantizar el acceso a este vital recurso y generar políticas que ayuden a reducir la contaminación hídrica.
Desafíos en la región
En El Salvador, el 68 % del agua superficial está contaminada. Aproximadamente 500,000 personas no tienen acceso a agua potable. En las zonas rurales, muchos residentes se ven obligados a comprar agua en barriles o a acarrearla de ríos cercanos, ya que, a pesar de contar con una buena oferta hídrica, el país enfrenta una grave crisis de estrés hídrico debido a la falta de legislación y protección de las cuencas.
Por su parte, Honduras, uno de los países más vulnerables al cambio climático, enfrenta la escasez de agua en grandes ciudades como Tegucigalpa, donde más de 1.5 millones de habitantes dependen de costosos camiones cisterna para abastecerse, pagando hasta $5 por barril.
Costa Rica tiene un buen acceso al agua potable, con un 92.4 % de su población cubierto. Sin embargo, enfrenta dificultades en el tratamiento de aguas residuales. La mayoría del agua utilizada en los hogares se devuelve sin tratar a los cuerpos de agua o va a tanques sépticos, con escasos controles, lo que repercute negativamente en los suelos y ecosistemas.