Costa Rica enfrenta crisis por contrabando de medicinas y bloqueo a la venta de fármacos más baratos

El creciente contrabando de medicamentos y la batalla legal por la venta de fármacos más baratos agravan la crisis sanitaria, exponiendo a los ciudadanos a productos de dudosa calidad y altos costos.

El decomiso de medicamentos de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) vendidos de manera ilegal en los parques de San José ha destapado un problema de fondo en el país: el creciente contrabando de fármacos y las dificultades para reducir el costo de los medicamentos para los asegurados costarricense.

La Fuerza Pública y la Policía Municipal de San José han incrementado los operativos en espacios como el parque La Merced, donde se ha identificado una red organizada de venta ilegal de medicamentos.

Durante el último año, las autoridades han decomisado 20.000 unidades de fármacos comercializados de manera ilícita, muchos de ellos provenientes de Nicaragua, donde los costos son significativamente más bajos.

El contrabando de medicinas, un fenómeno en alza

Desde el final de la pandemia, el contrabando de medicinas ha experimentado un crecimiento alarmante en Costa Rica.

Según datos oficiales, los decomisos de fármacos ilegales aumentaron un 300% en 2023 y 2024, reflejando una mayor oferta de productos ingresados sin regulación sanitaria ni controles de calidad.

El Colegio de Farmacéuticos de Costa Rica ha reclamado mayor control de las autoridades ante estos fármacos, alegando que muchos de los medicamentos decomisados son almacenados en condiciones inadecuadas, expuestos a altas temperaturas y humedad, lo que compromete su eficacia y seguridad.

El presidente Rodrigo Chaves tiene otra lectura del fenómeno: los altos precios de las medicinas en el mercado farmacéutico costarricense obligan a la población a buscar alternativas más económicas.

Costa Rica tiene los costos más elevados de medicamentos en Centroamérica, en parte debido a los impuestos y a la regulación vigente, que favorece a las grandes cadenas farmacéuticas.

Ante esta situación, el presidente Rodrigo Chaves ordenó a la CCSS importar y vender medicamentos a precios más accesibles a sus asegurados. El plan incluía la comercialización de 123 productos esenciales, como fármacos para la hipertensión, epilepsia, enfermedades cardiovasculares, bloqueador solar y pañales desechables para adultos.

Sin embargo, la iniciativa fue rápidamente demandada por empresas del sector, que presentaron un recurso ante la Sala Constitucional (Sala IV), alegando que la venta de medicamentos por parte de la CCSS violaba las leyes vigentes. La Sala IV resolvió suspender temporalmente el plan mientras analiza los argumentos legales.

Medicinas caras y mercado protegido

Costa Rica es el único país de Centroamérica donde la importación de medicamentos no está completamente liberalizada, lo que permite a las empresas farmacéuticas mantener precios más altos que en los países vecinos.

Según estudios del sector salud, un medicamento en Costa Rica puede costar hasta un 60% más que en Panamá y un 80% más que en Nicaragua.

El gobierno de Chaves ha denunciado que la resistencia de las farmacéuticas responde a intereses económicos, ya que la venta de medicamentos a través de la CCSS representaría una alternativa más accesible para la población y reduciría sus márgenes de ganancia.

“La lucha no terminará aquí. Muchas empresas han construido un monopolio con el que ganan millones a costa de los costarricenses. No nos quedaremos de brazos cruzados”, afirmó el presidente Rodrigo Chaves.

El gobierno no descartó presentar un proyecto de ley que garantice el derecho de la CCSS a vender medicamentos a precios más accesibles y aseguró que continuarán buscando mecanismos legales para que la medida se implemente.

Mientras el gobierno y el sector farmacéutico libran esta batalla en los tribunales, el contrabando de medicinas sigue en aumento, exponiendo a miles de costarricenses a productos de dudosa procedencia y sin controles sanitarios.

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