El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, y la vicepresidenta, Karin Herrera, encabezaron este domingo los actos oficial de conmemoración del aniversario 28 de los acuerdos de paz, que pusieron fin
a 36 años de conflicto armado interno.
Este pacto, logrado tras arduas negociaciones, representó la esperanza de construir un país más justo, democrático e inclusivo, luego de un enfrentamiento que dejó más de 200,000 víctimas entre muertos y desaparecidos.
“Nunca más la violencia. Hoy hace 28 años, Guatemala eligió la paz y trazó la ruta sobre la cual debemos caminar como Estado”, escribió Arévalo en su cuenta en X.
Nunca más la violencia. Hoy hace 28 años, Guatemala eligió la paz y trazó la ruta sobre la cual debemos caminar como Estado.
Un hecho que marca nuestra historia e identidad como sociedad, y que nos recuerda el camino de la reconciliación hacia una paz duradera. Recordamos a las…
— Bernardo Arévalo (@BArevalodeLeon) December 29, 2024
“Un hecho que marca nuestra historia e identidad como sociedad, y que nos recuerda el camino de la reconciliación hacia una paz duradera. Recordamos a las víctimas con dolor y reafirmamos nuestro compromiso con la atención y reparación de los sobrevivientes. Sólo así, Guatemala recuperará su dignidad”, agregó.
Aquella firma
A 28 años de este acontecimiento, la paz sigue siendo un ideal en construcción. Los Acuerdos no sólo pusieron fin a las armas, sino que también propusieron reformas profundas en los ámbitos político, económico y social. Entre los compromisos destacaban el respeto a los derechos humanos, la reparación de las víctimas, el fortalecimiento de la democracia y la inclusión de los pueblos indígenas, históricamente marginados.
Aunque se han logrado avances significativos, como la desmovilización de los combatientes y la creación de instituciones dedicadas a la defensa de los derechos humanos, muchos de los compromisos establecidos permanecen incumplidos.
“La paz no es solo la ausencia de guerra, es bien, como lo ha dicho nuestro presidente el doctor Bernardo Arévalo, es bien la presencia de la justicia social, la equidad, y mejores oportunidades para todos. Hoy reafirmamos que la paz no es un sueño lejano, es una realidad que… pic.twitter.com/qvf1Va8I3k
— Diario La Hora (@lahoragt) December 29, 2024
La implementación parcial y desigual de los Acuerdos ha generado críticas tanto a nivel nacional como internacional, evidenciando la falta de voluntad política para abordar problemas estructurales como la desigualdad, la corrupción y la pobreza.
Uno de los puntos más sensibles es la atención a las víctimas del conflicto armado. Si bien se han llevado a cabo procesos judiciales emblemáticos, como el juicio por genocidio contra el expresidente Efraín Ríos Montt, muchas víctimas aún esperan justicia, reparación y reconocimiento.
Las comunidades afectadas enfrentan obstáculos como la falta de recursos, el olvido institucional y la persistencia de la impunidad.
El rol de los pueblos indígenas en la construcción de la paz ha sido otro tema central. Aunque los Acuerdos reconocieron su identidad y derechos, la realidad muestra un avance limitado.
Persisten problemas como la discriminación, el acceso desigual a servicios básicos y la exclusión de espacios de toma de decisiones. Este rezago evidencia la necesidad de fortalecer políticas públicas que promuevan la equidad y el respeto a la diversidad cultural.
En términos de desarrollo económico, la firma de los Acuerdos generó expectativas de crecimiento y reducción de la pobreza, especialmente en áreas rurales.
Muchos guatemaltecos todavía enfrentan condiciones de vida precarias, exacerbadas por factores como el cambio climático y la migración.
El panorama político también ha sido un desafío constante. La corrupción y la debilidad institucional han minado la confianza ciudadana en el sistema democrático, dificultando la implementación de las reformas previstas en los Acuerdos.
A pesar de esfuerzos como la creación de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), que fue desmantelada, los avances en la lucha contra la corrupción han sido insuficientes y frágiles.