La inclusión de Rusia como estado observador permanente al Parlamento Centroamericano con el respaldo 65 de los 120 diputados, ha generado una ola de críticas, particularmente desde el gobierno guatemalteco.
La moción que permitió la inclusión de la Duma Estatal de Rusia fue aprobada en medio de un debate intenso sobre la legitimidad de aceptar a un país que ha sido acusado de violaciones de derechos humanos tanto dentro como fuera de sus fronteras.
Aunque varios diputados guatemaltecos votaron a favor, la identidad de los mismos no fue revelada, lo que ha dejado espacio para especulaciones y controversias, de acuerdo a información del periodico Soy 502.
PARLACEN no sirve para absolutamente nada. Guatemala con 22 diputados y que cuesta una fortuna, debe salir de ese antro de impunidad. Ahora con más razón: a propuesta de Nicaragua se invitó a Rusia (!) a ser observador. Queremos saber quiénes votaron a favor de esa aberración.
— Edmond Mulet (@Edmondmulet) September 26, 2024
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala (Minex) expresó su preocupación sobre esta decisión. Aunque subrayó que las decisiones del Parlacen no influyen directamente en la política exterior del país, calificaron la inclusión de Rusia como “preocupante y lamentable”.
El Minex recordó que Guatemala ha mantenido una postura firme en el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) en contra de la inclusión de Rusia, solicitando en marzo de 2023 que se pospusiera cualquier consideración al respecto debido al conflicto en Ucrania.
La controversia ha tomado fuerza tras el papel que jugó la Comisión de Asuntos Internacionales del Parlacen, liderada por la diputada guatemalteca Manuela Alvarado, quien defendió la decisión al argumentar que Rusia podría contribuir con su experiencia en áreas como la ciberseguridad.
Sin embargo, sus declaraciones no han calmado las críticas sobre la incongruencia entre la postura oficial del gobierno y la de algunos de sus representantes en el parlamento.
Las reacciones a la inclusión de Rusia han sido diversas. José Ramos, diputado panameño en el Parlacen, criticó fuertemente la decisión, señalando que el organismo se arriesga a convertirse en un refugio para gobiernos que no respetan la democracia ni los derechos humanos.
Por su parte, Carlos Barreda, diputado guatemalteco, lamentó que mientras el presidente Arévalo adopta una postura firme a nivel internacional, algunos legisladores actúan en dirección opuesta, lo que contradice la política exterior del país.
En contraste, el diputado Raúl Romero defendió la autonomía de los representantes en el Parlacen, resaltando que la inclusión de Rusia se hizo bajo la calidad de observador, sin poder de voto en las decisiones del órgano.
Según Romero, la relación se establece con el parlamento y no con el gobierno ruso en sí, lo que cambia la connotación del acuerdo.
El exdiputado del Parlacen, Amílcar Pop, señaló que la inclusión de Rusia no es una novedad, ya que las discusiones sobre su participación se iniciaron hace un año, tras la salida de Taiwán.
Según Pop, este tipo de colaboraciones podría beneficiar a Centroamérica en áreas como el desarrollo tecnológico y espacial, pero también advirtió sobre la presión política que Rusia y China ejercen sobre Estados Unidos, el principal socio comercial de Guatemala.
La controversia en torno a la inclusión de Rusia en el Parlacen refleja no solo las divisiones políticas internas de Guatemala, sino también las tensiones geopolíticas que afectan a la región.
A medida que el debate continúa, queda en el aire la pregunta de cómo estas decisiones influirán en la percepción y la cooperación entre los países centroamericanos en el futuro.