La Policía Nacional de Honduras capturó en Tegucigalpa a Marco Antonio Ávila Castellanos, señalado por su presunta participación en uno de los crímenes más impactantes del país. El hombre fue localizado en la residencial Lomas de San José mediante labores de inteligencia y vigilancia.
El sospechoso tenía una orden de captura emitida el 1 de junio de 2004 por un juzgado de San Pedro Sula. Tras su detención, fue trasladado este sábado 17 de octubre ante las autoridades judiciales para continuar con el proceso penal.
De acuerdo con las investigaciones, Ávila Castellanos habría integrado la organización criminal Los Bustillo Padilla, considerada una de las estructuras de secuestradores más peligrosas de Honduras. Según información publicada por La Prensa, el detenido habría pertenecido anteriormente a las Fuerzas Armadas.
El crimen ocurrió el 23 de abril de 1997, cuando Ricardo Ernesto Maduro Andreu, de 25 años, fue interceptado por hombres armados mientras circulaba en su vehículo por San Pedro Sula. Los delincuentes exigieron un rescate de tres millones de lempiras (aproximadamente $234.000 al tipo de cambio de abril de 1997).
Sin embargo, el joven fue asesinado y su cuerpo apareció dos días después en el departamento de Cortés. Su padre, Ricardo Maduro Joest, era entonces un reconocido empresario hondureño y posteriormente gobernó el país entre 2002 y 2006.
Por este caso, Víctor Manuel Meraz, Efraín Ordóñez y Santos Neptalí Bustillo Padilla recibieron condenas de 32 años de prisión. Este último protagonizó una fuga de la Penitenciaría Nacional de Támara en 2007 y permaneció prófugo hasta su recaptura en diciembre de 2018.
La nueva detención representa otro avance judicial en un expediente que permanece abierto casi tres décadas después. Ávila Castellanos deberá responder ante los tribunales por la acusación de secuestro, mientras la justicia determina su responsabilidad individual en los hechos.
