El embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Michael G. Waltz, condenó este lunes el ataque contra cuatro soldados salvadoreños integrantes de la Fuerza de Supresión de Pandillas en Haití, quienes fueron emboscados cuando regresaban a su base después de visitar un mercado en las afueras de Puerto Príncipe. Waltz prometió que rescatarán a los militares salvadoreños.
El diplomático estadounidense calificó el incidente como “un ataque horrendo” y lanzó una advertencia directa a los líderes de las pandillas que operan en territorio haitiano, al asegurar que cualquier intento de intimidar a la coalición internacional para obligarla a retirarse constituye un grave error.
“Si creen que van a intimidar a esta coalición para que se retire, han cometido un terrible error”, advirtió Waltz durante su intervención, en la que defendió la necesidad de mantener una respuesta internacional frente a la violencia de las organizaciones criminales.
“Y un mensaje para nuestros cuatro hermanos salvadoreños: no los hemos olvidado. La fuerza de supresión de bandas está con ustedes; Estados Unidos está con ustedes, y los traeremos de vuelta a casa”, agregó el representante estadounidense.
Waltz sostuvo que la emboscada contra los militares salvadoreños demuestra precisamente por qué Haití necesita una fuerza de seguridad diferente, con capacidad para enfrentar a los grupos armados que mantienen bajo amenaza a la población y que ahora también atacan a representantes de la comunidad internacional.
El representante estadounidense señaló que las pandillas despojaron a los haitianos de libertades fundamentales, como trabajar honradamente, caminar por sus propias calles y enviar a sus hijos a la escuela sin temor a sufrir ataques. Advirtió que estas organizaciones criminales también están dispuestas a enfrentar directamente a las fuerzas internacionales.
Durante su intervención, Waltz cuestionó la respuesta histórica de Naciones Unidas ante la crisis haitiana y recordó que el organismo internacional envía misiones al país desde 1993, período durante el cual se acumularon informes, reuniones informativas y resoluciones sin conseguir resolver los problemas de seguridad que enfrenta la población.
El embajador explicó que apenas el año pasado la comunidad internacional comenzó a impulsar una estrategia distinta, basada en una misión con mayor capacidad de actuación y respaldada por una coalición de países dispuestos a participar en los esfuerzos para enfrentar a las pandillas.
Waltz reconoció que las organizaciones criminales continúan siendo la principal amenaza para la seguridad de Haití, aunque subrayó que derrotarlas representa solamente una parte del proceso necesario para devolver el país a sus ciudadanos. El diplomático insistió en que los haitianos aspiran a recuperar una vida normal, sin el temor permanente provocado por la violencia.







