Guatemala incorporó este sábado a un nuevo beato a su historia religiosa. La Iglesia Católica proclamó a fray Augusto Rafael Ramírez Monasterio, asesinado hace 43 años por defender el secreto de confesión.
La ceremonia reunió a más de 15,000 fieles en la Finca Municipal Florencia, en Santa Lucía Milpas Altas, departamento de Sacatepéquez.
Al acto asistieron autoridades religiosas y representantes del Gobierno, entre ellos el presidente Bernardo Arévalo y la vicepresidenta Karin Herrera.
También participaron el canciller Carlos Ramiro Martínez Alvarado y el embajador de Guatemala ante la Santa Sede, Santiago Palomo Vila.
El Vaticano reconoce su muerte como martirio
La celebración estuvo presidida por el cardenal José Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara, México, quien acudió como delegado del papa León XIV.
En la ceremonia participaron 2 cardenales, 27 obispos, el nuncio apostólico y alrededor de 300 sacerdotes.
Cientos de fieles se reúnen en Florencia, Santa Lucía Milpas Altas para acompañar la beatificación de Fray Augusto Ramírez Monasterio.@AGN_noticias pic.twitter.com/XAN7dYbgXk
— Sofia Arreaga (@SaanArreaga) November 7, 2026
Uno de los momentos centrales fue la lectura del decreto pontificio que reconoció el martirio del religioso. Posteriormente, la Iglesia anunció su incorporación al número de los beatos y presentó su imagen oficial.
La beatificación se concedió por la vía del martirio. La Iglesia determinó que el sacerdote murió por odio a la fe, debido a su decisión de proteger el secreto de confesión.
Su labor pastoral durante el conflicto armado
Fray Augusto Rafael Ramírez Monasterio nació en la Ciudad de Guatemala y perteneció a la Orden de Frailes Menores, conocida como franciscanos.
Recibió la ordenación sacerdotal en 1967 y regresó a Guatemala en 1978. Posteriormente, asumió como párroco y guardián del templo de San Francisco el Grande, en Antigua Guatemala.
Durante su labor pastoral acompañó a jóvenes, enfermos y personas vulnerables, en medio del conflicto armado interno.
Pese a las amenazas que recibió para abandonar el país, decidió permanecer junto a su comunidad religiosa.
El 7 de noviembre de 1983, el sacerdote fue asesinado a los 46 años. Ahora, 43 años después, esa misma fecha quedó marcada por su reconocimiento como beato.
Una reliquia recorrerá las calles de Antigua Guatemala
Después de la ceremonia religiosa, una reliquia del nuevo beato salió de la Finca Municipal Florencia rumbo a Antigua Guatemala.
El recorrido procesional comenzó en el puente del Matasano y continuó por las calles del centro histórico.
La procesión tuvo como destino el templo de San Francisco el Grande, donde fray Augusto desarrolló buena parte de su trabajo pastoral.
Con la beatificación, los fieles católicos podrán venerarlo como beato y recordar su testimonio de servicio, compromiso religioso y fidelidad al secreto de confesión.






