Un programa malicioso de origen chino comprometió más de 1.3 millones de dispositivos Android TV distribuidos en más de 200 países, según una investigación de Google que señala al fabricante chino Videostrong Technology Co. de incorporar deliberadamente software espía en los equipos antes de comercializarlos. La compañía estadounidense emprendió acciones legales contra el fabricante por una operación que permitió a redes criminales acceder a dispositivos conectados a internet sin autorización de sus propietarios.
La investigación del Grupo de Inteligencia de Amenazas de Google identificó un programa denominado XCPE, instalado en el software interno de dispositivos Android TV fabricados en China y vendidos bajo diferentes marcas. El código malicioso permanecía oculto en el sistema y podía ejecutarse con privilegios elevados, una condición que facilitaba el control de funciones esenciales del equipo y dificultaba que los usuarios detectaran su presencia.
El malware chino tenía capacidad para instalar aplicaciones sin consentimiento, capturar imágenes de pantalla, introducir pulsaciones de teclado y recopilar información del dispositivo. También permitía desviar tráfico de internet mediante las conexiones domésticas de los compradores, convirtiendo sus redes particulares en herramientas utilizadas por terceros para desarrollar operaciones informáticas sin revelar fácilmente su verdadera ubicación.
Según Google, Videostrong habría integrado intencionalmente el programa en los equipos y facilitado posteriormente su explotación por parte de organizaciones dedicadas al fraude digital. Entre las actividades detectadas figuran la generación de ingresos mediante publicidad falsa y la comercialización de acceso a conexiones residenciales, utilizadas para ocultar el origen de operaciones realizadas en internet. La empresa estadounidense sostiene que este mecanismo permitió monetizar el control de dispositivos pertenecientes a consumidores que desconocían la infección.
Google prohíbe a fabricante chino producir equipos certificados
La compañía tecnológica anunció la expulsión permanente de Videostrong de su programa de certificación Android, medida que también alcanza a sus futuras subsidiarias y empresas afiliadas. La prohibición impide al fabricante producir nuevos dispositivos Android certificados o suministrar software a compañías autorizadas. Google también informó que desactivó servidores y dominios utilizados para administrar la red de equipos infectados y reforzó sus controles de seguridad para evitar incidentes similares.
Uno de los aspectos más preocupantes del descubrimiento es que los dispositivos afectados habían superado los procedimientos oficiales de certificación de Android TV. A diferencia de otros ataques registrados en aparatos de procedencia desconocida o sin autorización, esta operación involucró equipos que aparentaban cumplir con los requisitos de seguridad de Google. La investigación identificó que el código malicioso podía incorporarse después del primer encendido, aprovechando una debilidad en los mecanismos de revisión del sistema.

También en Japón
La Agencia Nacional de Policía de Japón confirmó el 4 de noviembre que colaboró con Google para investigar dispositivos Android TV fabricados por una empresa china y vendidos mediante grandes cadenas comerciales y plataformas digitales. Las autoridades japonesas señalaron que el fabricante incorporó el programa malicioso sin conocimiento ni autorización de las compañías que contrataron la producción de los equipos, por lo que los establecimientos distribuidores y los consumidores tampoco estaban informados de la amenaza.
Según la investigación japonesa, el software comenzaba a operar cuando los dispositivos se conectaban a una red doméstica. En ese momento, establecía comunicación con servidores externos e instalaba aplicaciones destinadas a recopilar información, incluidas direcciones IP, que posteriormente podía venderse a delincuentes informáticos. Estos datos permitían desarrollar ataques digitales utilizando conexiones de terceros, lo que complicaba la identificación de los verdaderos responsables.
FBI advirtió sobre dispositivos chinos utilizados para ciberataques
El caso se suma a las advertencias del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, que en junio de 2026 alertó sobre BADBOX 2.0, una red de dispositivos comprometidos utilizada por ciberdelincuentes para ejecutar operaciones mediante conexiones domésticas. La institución señaló que numerosos equipos afectados habían sido fabricados en China, incluidos reproductores de televisión, proyectores digitales y marcos electrónicos para fotografías. Algunos contenían programas maliciosos desde su fabricación, mientras que otros se infectaban mediante aplicaciones descargadas durante su configuración.
Una de las principales amenazas de estos aparatos consiste en convertir las conexiones de internet de los hogares en servidores intermediarios utilizados por delincuentes. Este procedimiento permite que ataques informáticos, fraudes publicitarios o intentos de acceso a cuentas digitales parezcan originarse desde la vivienda del propietario del dispositivo. Además de los riesgos para la privacidad, el uso no autorizado de la conexión puede provocar lentitud, interrupciones y consumo excesivo de datos, incluso cuando el equipo aparentemente no está siendo utilizado.
Las investigaciones sobre programas maliciosos vinculados con empresas chinas también incluyen el caso de HummingBad, una amenaza identificada por la firma de ciberseguridad Check Point que afectó al menos a 10 millones de dispositivos Android. La compañía relacionó el desarrollo del programa con un equipo de Yingmob, una empresa de publicidad digital con sede en Beijing. El software buscaba obtener permisos de administrador para instalar aplicaciones y generar ingresos publicitarios fraudulentos que, según las estimaciones de Check Point, podían alcanzar los $300,000 mensuales. Sin embargo, se trata de una operación distinta a la atribuida a Videostrong.
Ante la expansión de estas amenazas, especialistas y autoridades estadounidenses recomiendan verificar la certificación de los dispositivos Android, evitar aplicaciones de tiendas desconocidas y desconfiar de equipos que prometen acceso gratuito e ilimitado a canales de pago. También aconsejan mantener actualizados los sistemas de seguridad y revisar cualquier actividad inusual en las conexiones domésticas. El descubrimiento del malware XCPE demuestra que los riesgos no se limitan a dispositivos económicos sin certificación, sino que también pueden alcanzar productos autorizados cuando existen fallas en los controles de fabricación y distribución.

Antecedentes de malware chino en Centroamérica.
Aunque la atención mediática internacional suele centrarse en ataques a grandes potencias o infraestructuras estratégicas en Norteamérica y Europa, la región centroamericana es un objetivo activo debido a su posición geopolítica, su creciente digitalización y la brecha en sus capacidades defensivas de ciberseguridad.
En Centroamérica ha habido antecedentes de ciberespionaje diplomático y gubernamental. En abril de 2025, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala confirmó públicamente que sus sistemas informáticos habían sido infiltrados por hackers de origen chino.
En Costa Rica se han registrado varios incidentes y denuncias formales sobre ciberespionaje e intrusiones informáticas asociadas a actores de origen chino, concentrados principalmente en la infraestructura crítica de telecomunicaciones y energía.
En marzo de 2026, las autoridades costarricenses confirmaron una vulneración de seguridad en los sistemas del ICE (el operador estatal de electricidad y telecomunicaciones). Las investigaciones preliminares del gobierno señalaron la intervención de un grupo de ciberespionaje con origen en China.
Además, campaña globales atribuidas a grupos como Volt Typhoon han demostrado interés en mapear y posicionarse en sectores estratégicos (energía, telecomunicaciones, logística marítima y transporte). En Centroamérica, zonas clave como la ruta del Canal de Panamá y la red portuaria regional representan puntos de interés geopolítico continuo.






