El canciller de la dictadura de Nicaragua, Valdrack Jaentschke, encabeza la delegación del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en la XXX Cumbre Iberoamericana de España.
La cumbre reúne este 4 y 5 de noviembre en Madrid a representantes de 22 países, aunque Managua y Madrid mantienen congeladas sus relaciones diplomáticas.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, recibió protocolariamente a Jaentschke, aunque Managua no ha informado oficialmente sobre su viaje.
El canciller sandinista participó en la reunión de ministros iberoamericanos y visitó una exposición de arte en la Casa de América. Ortega y Murillo no acudieron al encuentro.
Un espía como canciller
Sin embargo, su presencia provocó el repudio de exiliados nicaragüenses en la capital española.
El Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) de Naciones Unidas lo identificó como integrante de una estructura de alto nivel que dirigía la estrategia de persecución transnacional de opositores.
De hecho, el experto de la ONU Reed Brody ha denunciado que esa red opera desde embajadas que albergan personal de inteligencia militar para vigilar a exiliados.
Según esa investigación de los expertos, las rotaciones aceleradas de Jaentschke como ministro consejero y embajador en Guatemala, Honduras y Costa Rica, entre 2021 y 2023, respondían a misiones político-operativas para recabar inteligencia y enviarla a Managua.
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Sin embajadores desde enero
Ambos países carecen de embajadores desde enero, cuando el régimen expulsó al representante español, Sergio Farré Salvá.
España respondió con la expulsión del nicaragüense Maurizio Carlo Gelli, quien ahora integra la delegación en la cumbre como embajador en el Reino Unido.
Posteriormente, un intento discreto de acercamiento en abril para nombrar embajadores recíprocos fracasó.
En junio, el Gobierno español descartó designar a un nuevo titular y mantuvo las misiones en manos de encargados de negocios.
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Tensiones de vieja data
Las tensiones comenzaron en 2021, cuando Ortega acusó a España de “intromisión” en asuntos internos, luego que se país condenara las capturas de los candidatos presidenciales y no reconociera los comicios de ese año.
Se agravaron en 2023, después de que Madrid acogiera a opositores y periodistas despojados de su nacionalidad por la dictadura Ortega Murillo.
España ha concedido protección internacional a más de 6.000 nicaragüenses exiliados y la nacionalidad a más de 280 apátridas.
Además, la cumbre sitúa a Jaentschke junto a cancilleres de países que acaban de oficializar el Grupo Ministerial de la OEA sobre Nicaragua.
Ese grupo tiene el mandato de buscar un diálogo directo con Managua y exigir la liberación de presos políticos y el cese de la represión.
