Exembajador de EE UU en Nicaragua aboga por sostener presión contra dictadores Ortega Murillo

Diplomatico Kevin Sullivan cree que los dos ancianos dictadores son el principal obstáculo para la democracia en Centromérica

Ex embajador de Estados Unidos en Managua, Kevin Sullivan.

El exembajador de Estados Unidos en Nicaragua Kevin Sullivan consideró que los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo son el mayor obstáculo para que se cumpla la resolución aprobada este mes por los cancilleres de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

El diplomático también abogó por mantener la presión diplomática sobre Managua y sostener la fiscalización sobre los derechos humanos.

Sullivan hizo estas declaraciones en una entrevista con Maureen Meyer, vicepresidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), publicada este jueves.

En ella calificó de “muy positiva” la renovada presión regisaboeonal sobre el país centroamericano desde Estados Unidos y sus socios en la OEA.

“La presión diplomática es importante, especialmente para mantener las normas. No deberíamos normalizar los tipos de cambios que hemos visto en el espacio político nicaragüense en los últimos años”, afirmó.

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El último embajador de EE UU

Sullivan fue el último embajador estadounidense acreditado ante el régimen sandinista y concluyó su misión en 2023. Participó en las gestiones que en febrero de ese año llevaron a la excarcelación de 222 presos políticos, que fueron enviados a Estados Unidos.

El exdiplomático vinculó la reacción del sistema interamericano a las declaraciones que Ortega hizo el pasado 19 de julio, cuando anunció que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones”.

Según su interpretación, en ellas el mandatario anunció el fin de las elecciones en el país. Sullivan elogió además el liderazgo de Washington en la iniciativa pero, aun así, pidió mantener expectativas realistas.

A su juicio, Ortega y Murillo “han sido cada vez más francos” sobre su intención de preservar su dinastía política. Como indicio señaló la preparación de la siguiente generación familiar para el relevo.

Según Sullivan, Estados Unidos sigue siendo un interlocutor que Managua no puede ignorar del todo. Sumar a más países latinoamericanos y caribeños a través de la OEA puede reforzar la presión, aunque Washington debe conservar un papel central.

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Las acciones de la OEA

La resolución se aprobó por aclamación el 2 de octubre. Insta a la dictadura nicaragüense a liberar a los presos políticos, revelar el paradero de las personas desaparecidas y restituir la nacionalidad a quienes fueron despojados de ella.

También pide revocar las reformas constitucionales y legales de 2025 y 2026 que, según el texto, socavan la separación de poderes y el pluralismo político.

Además, crea un Grupo Ministerial de seguimiento y fija un plazo de dos meses para presentar un informe.

Las declaraciones se conocen días después de que Managua negara el plácet a Natasha Franceschi, nominada por el presidente Donald Trump como embajadora en Nicaragua.

En respuesta, el Departamento de Estado llamó a consultas al encargado de negocios, Elías Baumann, por instrucción del secretario de Estado, Marco Rubio.

Washington acusó a Ortega y Murillo de una “total falta de voluntad” para mantener un diálogo diplomático productivo.

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