Tomás Zambrano, presidente del Congreso Nacional de Honduras, insistió este lunes en aplicar medidas de mano dura en las prisiones del país. El funcionario defendió mayores restricciones para impedir que los líderes criminales mantengan el control de sus estructuras desde las cárceles.
“La seguridad del pueblo no se negocia”, escribió Zambrano en un mensaje en el que respaldó un control estricto en los centros penitenciarios de máxima seguridad.
El plan contempla 23 horas y media de encierro diario, apenas 30 minutos de movimiento y una hora de exposición al sol por semana. También establece restricciones a las visitas, los alimentos, el dinero y las comunicaciones no autorizadas.
“Que el que está preso deje de gobernar la calle”, afirmó el titular del Legislativo al justificar las medidas.
Restricciones para cortar las órdenes desde prisión
Zambrano sostiene que las autoridades deben reforzar la vigilancia para evitar que integrantes de maras, pandillas y organizaciones criminales continúen ordenando extorsiones y otros delitos desde los centros penitenciarios.
El dirigente también defiende un régimen especial para los reclusos considerados de alta peligrosidad. Su propuesta incluye limitar los contactos con el exterior y controlar los recursos que ingresan a las cárceles.
¡HONDURAS MERECE VIVIR SIN MIEDO!
La seguridad del pueblo no se negocia. Desde el Congreso Nacional impulsamos un control estricto en los centros de máxima seguridad para que los criminales dejen de mandar desde adentro.
Medidas firmes:
• 23 horas y media en celda.
• Solo… pic.twitter.com/4CjxYv18He— Tommy Zambrano (@TommyZambranoM) October 26, 2026
Además, ha planteado ampliar la infraestructura penitenciaria de máxima seguridad. El argumento es que el sistema debe contar con capacidad suficiente para albergar a los detenidos que resulten de nuevas operaciones contra el crimen organizado.
El modelo salvadoreño marca el debate
Las propuestas de Zambrano incorporan medidas similares a las aplicadas en El Salvador bajo la política de seguridad del presidente Nayib Bukele. Ese modelo ha recurrido al encarcelamiento masivo y a fuertes restricciones para los pandilleros.
En Honduras, el endurecimiento de las condiciones carcelarias forma parte de una agenda más amplia de reformas penales y de seguridad. Entre las propuestas también figuran cambios relacionados con las pandillas, las penas para menores y la clasificación de determinadas conductas criminales como terrorismo.
Sin embargo, algunas iniciativas han generado cuestionamientos por sus posibles efectos sobre los derechos humanos y las garantías judiciales. Entre los puntos más controvertidos figuran la reducción de la edad punible y el uso de tatuajes como indicios de pertenencia a estructuras criminales.
Zambrano visitó hace 2 semanas la megacárcel salvadoreña, el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la prisión de máxima seguridad más grande de Latinoamérica.
