La represión contra la prensa independiente nicaragüense no se detiene en la frontera. Entre julio y septiembre de 2026, la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED) documentó 38 agresiones contra periodistas y medios.
Su informe, publicado el 13 de octubre, describe un hostigamiento sostenido tanto dentro del país como en el exilio.
Del total, 33 casos fueron agresiones verbales, escritas y digitales; tres, desplazamientos forzados, y dos, ataques mediante tecnología digital.
La organización atribuye 33 casos a actores no estatales cuyo lenguaje, señala, coincide con el de simpatizantes sandinistas y perfiles afines al discurso oficial.
Los agentes estatales aparecen en tres casos, pero en el papel de la presión directa: policías armados y uniformados que visitan, advierten y vigilan.
FLED advierte que las cifras reflejan solo lo denunciado, porque el miedo a represalias mantiene un subregistro.
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Vigilancia dentro del país
Dentro de Nicaragua, el acoso alcanza incluso a quienes abandonaron hace tiempo el oficio.
Varios periodistas recibieron advertencias explícitas para no expresar en redes sociales su solidaridad con Luis Galeano, director de Café con Voz, detenido en septiembre por el servicio de inmigración de Estados Unidos.
Según los testimonios recogidos, personas vinculadas al oficialismo siguen sus perfiles personales y profesionales para usar cualquier detalle como instrumento de intimidación.
El informe registra además un deterioro en la salud mental de algunos comunicadores y la decisión de abandonar el oficio ante la falta de recursos o empleos.
Regresar tampoco es garantía. Al menos tres periodistas que habían vuelto al país tuvieron que salir de nuevo tras amenazas que alcanzaron a sus familias.
Uno fue visitado por operadores políticos del partido de gobierno que lo amenazaron. Otro descubrió que lo localizaban con rapidez allá donde afuera.
Y un tercero fue advertido de posibles represalias contra su madre si seguía informando en sus redes y hoy trabaja en el sector servicios, lejos del periodismo.
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La familia como instrumento de presión
La presión sobre los parientes que permanecen en Nicaragua se ha vuelto una herramienta recurrente de la dictadura sandinista.
Una periodista exiliada relató que, durante casi dos semanas, personas identificadas como agentes de Inteligencia de la Policía visitaron a su familia y recorrieron su comunidad casa por casa preguntando por ella.
Su madre le pidió que dejara de escribirle: le habían dicho que un mensaje de WhatsApp bastaba para rastrearla.
FLED conoció además al menos dos casos de periodistas contactados por personas cercanas al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo con ofertas y ayuda para regresar.
Les ofrecían facilidades y apoyo económico a cambio de dejar de informar sobre el país y de publicar críticas. En uno de los casos, las llamadas apelaban a la situación familiar y a las penurias del exilio.
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Páginas de ataque en Costa Rica
En Costa Rica, principal destino del exilio, operan páginas como Mundo Digital Caliente y La Trinchera Zurda. Ambas difunden nombres de periodistas, datos personales y señalamientos sobre su situación migratoria.
El administrador de la segunda ha afirmado públicamente que informa a funcionarios de Migración sobre las actividades de nicaragüenses.
Tras la detención de Galeano, voceros oficialistas como el exsomocista Enrique Quiñónez, Mario Zúñiga y el propagandista Marcio Vargas sugirieron que “pagaría” si regresaba al país.
Al mismo tiempo, cuentas con rasgos de troles deseaban verlo preso en El Chipote y someterlo a abusos sexuales.
A ello se suman los ataques digitales contra medios: DaríoMedios denunció la suspensión temporal de su canal de YouTube tras un ataque el 11 de agosto.
Protección insuficiente
La CIDH otorgó medidas cautelares a diez nicaragüenses exiliados en Costa Rica, entre ellos el director de DaríoMedios, Aníbal Toruño Jirón, al considerar que el riesgo no ha sido mitigado.
En paralelo, las autoridades costarricenses notificaron a cuatro periodistas el cierre de sus casos de amenazas de muerte.
Según sus testimonios, los ticos les plantearon dejar el oficio como principal vía para reducir su exposición. La demora en las resoluciones de refugio y la suspensión de programas de apoyo agravan el desempleo.
Desde 2018, al menos 313 periodistas nicaragüenses han tenido que exiliarse, según los registros de FLED. La mayoría radica en Costa Rica, Estados Unidos y España.
