Al menos 250 privados de libertad de Costa Rica ya fueron trasladados hacia la nueva megacárcel “Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (Cacco)”, según informó el Ministerio de Justicia y Paz, quien defendió el protocolo de traslado y el rapado de cabello de los reclusos.
El ministro de Justicia, Gabriel Aguilar, informó que más de 250 privados de libertad ya se encuentran cumpliendo sus condenas en el Cacco, la megacárcel costarricense inspirada en el modelo salvadoreño. Aseguró que los presos trasladados fueron seleccionados por un equipo interdisciplinario a cargo.
Según el funcionario, el método de selección de los presos del Cacco se basó en la identificación de perfiles criminales vinculados a bandas de crimen organizado, liderazgos negativos y quienes han sido calificados como “autores de crímenes violentos”.
Durante la inauguración del Cacco, Aguilar dijo que por instrucciones de la presidenta Laura Fernández iba a trasladar a los dos acusados de cometer el asesinato de un policía, pero esta semana alegó que aunque esos traslados fueron por ordenes directas, no han cometido arbitrariedades.
Aguilar explicó que los traslados no han sido masivos, pues la cárcel tiene capacidad para 5,000 privados, porque antes de que los reclusos salgan hacia el Cacco deben pasar por equipos de rayos X para asegurar que no lleven drogas, armas o celulares ocultos.

Detalló también que los primeros en ser trasladados fueron los reclusos seleccionados de la cárcel Terrazas, que se encuentra en el complejo “La Reforma”, mismo complejo donde se encuentra el Cacco, es decir, que para los traslados no se requiere transporte para largas distancias.
Ya se registró el primer desorden
Aguilar informó también que en las primeras 48 horas de los traslados ya habían reportado un desorden, por lo que, el privado de libertad implicado fue trasladado al “bocho”, la celda de castigo, alegando indisciplina, violencia o falta de cooperación.
Los privados de libertad del Cacco visten uniforme anaranjado y tienen prohibido salir de sus módulos, por lo que, la atención médica, visitas o cualquier servicio lo reciben dentro de su mismo módulo. Aguilar aseguró que debido al alto grado de peligrosidad de estos reclusos no se les permite trabajar ni estudiar.
Otra de las reglas en el Cacco es la restricción de visitas íntimas, la cual, es autorizada una vez cada seis meses por dos horas. La visita conyugal es permitida con una sola persona para todo el período que permanezcan privados de libertad.
Otra de las singularidades de estos presos es el rapado de cabello. Al respecto, el ministro Aguilar argumentó que se aplica esta medida para evitar contagios masivos de piojos porque las celdas son compartidas hasta para 60 personas.







