Como si se hubieran puesto de acuerdo, El Salvador, Guatemala y Panamá, desarrollan proyectos de transporte masivo por cable aéreo para enfrentar la congestión vehicular y mejorar la conexión entre sus principales zonas urbanas. Las iniciativas, conocidas como aerocable, aerometro o metrocable, buscan trasladar pasajeros por encima de calles saturadas y terrenos de difícil acceso.
Sin embargo, cada país plantea una estrategia distinta. El Salvador construye una conexión entre Mejicanos (al norte de la capital) y el Centro Histórico de San Salvador. Guatemala proyecta unir Mixco con la capital, mientras Panamá prepara un teleférico integrado con su red de metro.
Los proyectos también afrontan desafíos relacionados con la inversión, la demanda de pasajeros, las tarifas y la conexión con otros medios de transporte.
Panamá busca conectar los barrios de San Miguelito con el metro
Panamá destinará $255.2 millones al teleférico de San Miguelito, un sistema de 6.6 kilómetros que contará con 6 estaciones. La infraestructura conectará sectores populares del distrito con la red del Metro de Panamá.
🚟🇵🇦El teleférico representa una nueva oportunidad para mejorar la calidad de vida de miles de familias, acercando comunidades y brindando más tiempo para lo que realmente importa.#TelefericoPanamaySanMiguelito pic.twitter.com/e2jXdCow2q
— El Metro de Panamá (@elmetrodepanama) October 16, 2026
El recorrido incluirá Balboa, Cincuentenario, Samaria, Mano de Piedra, Valle de Urracá y Torrijos Carter. La estación de Cincuentenario permitirá enlazar con la Línea 2 del metro.
El proyecto contempla una capacidad de entre 2,000 y 2,800 pasajeros por hora en cada sentido. Además, las autoridades estiman que el trayecto completo tomará unos 26 minutos.
El presidente José Raúl Mulino presentó la iniciativa como una conexión moderna entre San Miguelito y el sistema ferroviario existente. La alcaldesa del distrito, Irma Hernández, señaló que el teleférico también puede generar empleos y actividad económica alrededor de las estaciones.
No obstante, la inversión genera cuestionamientos por las necesidades pendientes de agua potable y recolección de basura. También persiste el reto de facilitar los transbordos entre el teleférico, los autobuses y el metro.
A diferencia de sus vecinos, Panamá ya dispone de una red ferroviaria urbana y del sistema de autobuses Metrobus. Por ello, el nuevo transporte por cable busca ampliar la cobertura del sistema existente, especialmente en áreas con dificultades de acceso.
La semana pasada, oficialmente Mulino le dio luz verde al desarrollo del proyecto.
Guatemala apuesta por una conexión aérea entre Mixco y la capital
Guatemala impulsa el AeroMetro para conectar Mixco (al oeste) con la Ciudad de Guatemala y reducir los tiempos de traslado en uno de los corredores más congestionados del área metropolitana.
El proyecto contempla aproximadamente 8.9 kilómetros y varias fases de desarrollo, con conexiones entre sectores urbanos de alta demanda. Su trazado incluye la Calzada Roosevelt, una de las principales vías de acceso a la capital.
¡Todo está fríamente calculado!
Que no cunda el pánico 😎#UnLugarQueAvanza #AeroMetroGT #TráficoGT #TránsitoGT pic.twitter.com/8DzDvxhRdb— Aerometro Guatemala (@AerometroGt) October 9, 2026
La iniciativa se plantea mediante una concesión a la empresa privada, bajo un esquema de participación municipal. Las estimaciones de inversión varían según el alcance de las fases, con cifras que sobrepasa los $159 millones de dólares.
La Municipalidad de Guatemala defiende el sistema como una alternativa eléctrica que requiere menos obras de infraestructura que un tren subterráneo. El proyecto busca reducir la presión sobre las calles sin interrumpir por completo la circulación vehicular.
Sin embargo, organizaciones ambientales y comunitarias han cuestionado la tala de árboles prevista en sectores de la Calzada Roosevelt. Además, el proyecto ha enfrentado obstáculos legales y administrativos.
Otro debate se centra en su capacidad para atender la demanda de un corredor con un elevado flujo de pasajeros. Especialistas en movilidad cuestionan si el transporte por cable puede cubrir las necesidades de una ruta principal sin una integración eficiente con autobuses y otros sistemas.
Guatemala ya cuenta con el Transmetro, un sistema de autobuses de tránsito rápido. El desafío consiste en articular el Aerómetro con esa red y otros servicios para facilitar los desplazamientos entre los municipios periféricos y la capital.
El Salvador construye su primer sistema de cable urbano
El Salvador desarrolla un aerocable de 3.55 kilómetros para conectar Mejicanos con el Centro Histórico de San Salvador. El proyecto incluye cuatro estaciones: Zacamil, Universidad de El Salvador, Centro de Gobierno y Centro Histórico.
La infraestructura contempla 23 torres metálicas y 153 cabinas, cada una con capacidad para diez pasajeros sentados. Según las previsiones oficiales, el sistema podrá transportar hasta 7,000 personas por hora y atender alrededor de 40,000 usuarios diarios.
La inversión supera los $110 millones. Las obras comenzaron en 2026 y las autoridades prevén completar el proyecto en un plazo de 18 meses, aunque la entrada en servicio dependerá de las pruebas correspondientes.
El Aerocable de Mejicanos avanza 🚠 pic.twitter.com/SbszkiIq4X
— Romeo Rodríguez 🇸🇻 (@RomeoHerrera1) October 17, 2026
El ministro de Obras Públicas, Romeo Rodríguez, sostiene que el recorrido entre Mejicanos y el Centro Histórico podría reducirse de una hora a unos 14 minutos. El sistema funcionará con energía eléctrica y no emitirá dióxido de carbono directamente durante su operación.
Mientras avanzan las obras, los trabajos de instalación de pilotes y torres provocan restricciones de circulación en sectores como Zacamil y los alrededores de la Universidad de El Salvador. También existen interrogantes sobre la tarifa que pagarán los usuarios y su accesibilidad para las familias de menores ingresos.
La apuesta llega después de la desaparición del Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana de San Salvador (SITRAMSS), que dejó de operar en 2020. Aquel sistema de autobuses articulados circulaba por un corredor segregado y buscaba agilizar los viajes en la capital.
El nuevo proyecto introduce una modalidad diferente, pero mantiene el reto de ofrecer transporte colectivo eficiente en una ciudad con elevada congestión. Su impacto dependerá también de la conexión con autobuses y otros servicios que permitan completar los viajes.
Tres proyectos con una misma meta y distintos desafíos
Las iniciativas comparten el objetivo de reducir los tiempos de traslado mediante cabinas eléctricas que circulan por encima de las vías congestionadas. Sin embargo, sus funciones dentro de cada red de transporte presentan diferencias.
Panamá busca alimentar un sistema de metro que ya funciona. Guatemala pretende conectar municipios metropolitanos mediante una concesión, mientras El Salvador desarrolla un corredor que enlazará zonas residenciales, universitarias y administrativas.
La construcción de estas infraestructuras no garantiza por sí sola una reducción sostenida del tráfico. Para lograrla, los tres países deberán coordinar las estaciones con las rutas de autobuses, facilitar los transbordos y establecer tarifas accesibles.
También tendrán que medir la demanda real, la frecuencia del servicio y la capacidad efectiva para movilizar pasajeros durante las horas de mayor circulación.







