El Ministerio de Salud (Minsa) de Panamá exhumará y cremará los cuerpos de 70 tumbas de los cementerios municipales de Soná e Hicaco, como medidas sanitarias por la contaminación ocasionada por los daños tras el terremoto de 7.5 ocurrido la semana pasada.
Según la versión oficial, las 70 tumbas ubicadas en los muros perimetrales de los dos cementerios municipales ubicados en la provincia de Veraguas sufrieron daños por el intenso temblor y provocaron “condiciones de contaminación” que ameritan “la exhumación, custodia, manipulación sanitaria, incineración y posterior entrega de los restos a sus familiares”.
Ante esta situación, Salud ha pedido a los familiares de las personas enterradas, cuyas tumbas resultaron dañadas, que completen un formulario para autorizar a las autoridades que procedan con la cremación, de acuerdo a las normas legales vigentes.
En ese sentido, las autoridades reiteraron que la colaboración de las familias es vital para que puedan realizar los trámites correspondientes y proceder con el procedimiento sanitario debido y así, controlar la contaminación que está afectando los dos campos santos.
Por la contaminación liberada, las autoridades han decidido clausurar temporalmente los cementerios municipales de Soná e Hicaco, mientras no se resuelva totalmente la situación y no se eliminen los riesgos sanitarios presentes.
El Minsa dijo que no habilitarán los cementerios hasta que se terminen los trabajos de saneamiento y rehabilitación y, se compruebe que las condiciones sanitarias son optimas para nuevos entierros o visitas de familiares a las tumbas.
Las autoridades adelantaron a las familias que realizan las exhumaciones en condiciones de “respeto, sensibilidad y dignidad humana”, bajo estrictas normas sanitarias, pues dijeron que buscan “proteger la salud pública y garantizar un manejo digno y respetuoso de los restos de las personas fallecidas”.
Por otro lado, en medio de la crisis por el terremoto, el gobierno panameño reporta una asistencia humanitaria a 15,139 afectados. Se estima que hay 3,696 damnificados que permanecen en 46 albergues habilitados. De los albergados, al menos 2,569 son de la provincia de Veraguas.







