El conflicto entre Tajumulco e Ixchiguán, en el departamento guatemalteco de San Marcos, volvió a intensificarse el martes 13 de octubre con enfrentamientos armados entre grupos de ambas comunidades. Los ataques ocurrieron mientras representantes del Gobierno participaban en una reunión para buscar soluciones a la disputa territorial.
Según un informe de la Policía Nacional Civil (PNC), las detonaciones comenzaron alrededor de las 2:00 de la tarde y se prolongaron hasta la medianoche. El Ministerio de la Defensa atribuye los ataques a presuntas estructuras criminales dedicadas al tráfico de drogas que buscarían expulsar a los militares desplegados en la región.
Los informes de inteligencia militar señalan posibles vínculos de los grupos armados con el Cártel de Sinaloa, una de las organizaciones criminales más poderosas de México. Las autoridades sospechan que estas estructuras aprovechan las disputas por tierras y cultivos de amapola para mantener el control de actividades ilícitas en la zona fronteriza.
Un documento de la Comisión Presidencial de Atención a la Conflictividad (Coprecon) también advierte sobre la existencia de búnkeres utilizados presuntamente por pobladores y organizaciones criminales. Según el reporte, habitantes de Villa Real, Tajumulco, pretendían destruir estas estructuras ubicadas en Tuichán, Ixchiguán, durante los enfrentamientos.

La violencia también alcanzó a los centros educativos. Estudiantes fueron grabadas mientras corrían a refugiarse debajo de sus escritorios al escuchar los disparos. El Ministerio de Educación ordenó mantener las clases a distancia en dos escuelas de Ixchiguán, mientras el Ejército reforzó los patrullajes y estableció puestos de control. Hasta el último reporte militar consultado no se registraban personas heridas por estos enfrentamientos.
Ante el deterioro de la seguridad, representantes de Coprecon consideran agotadas las posibilidades de diálogo entre las comunidades y plantearon elevar el conflicto al Consejo Nacional de Seguridad. Entre las medidas propuestas figuran allanamientos y la evaluación de un estado de sitio, que permitiría aplicar restricciones extraordinarias para enfrentar a los grupos armados.
La disputa entre Tajumulco e Ixchiguán tiene antecedentes que se remontan a 1933, cuando surgieron desacuerdos sobre límites territoriales y fuentes de agua. Con el paso de las décadas, las tensiones se han mezclado con el cultivo de amapola y el narcotráfico transfronterizo. Las autoridades advierten que la pobreza, la falta de oportunidades y la limitada presencia estatal facilitan el reclutamiento de habitantes por parte del crimen organizado.







