Alfredo César Padilla, Mario José García Velázquez y José Francisco Amador llegaron el sábado 24 de octubre a Bangui, capital de ese país africano, después de un trayecto de más de 24 horas con escalas en Senegal, Guinea Ecuatorial y Burundi.
Los tres denunciaron agresiones físicas, amenazas y falta de información de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) sobre su destino durante el procedimiento de expulsión.
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Padilla afirmó que los agentes les dijeron que viajarían a Miami, Florida, antes de comunicarles que volaban hacia África.
“Nos deportaron a golpes porque no nos queríamos montar en el avión”, relató Padilla en un vídeo difundido en TikTok por otro nicaragüense deportado.
García, por su parte, aseguró que un agente lo golpeó y asfixió mientras permanecía esposado. También afirmó que tiene un recurso de habeas corpus activo en Estados Unidos que lo protege de la deportación a Nicaragua.

Detenciones durante controles migratorios
Amador explicó que las autoridades lo detuvieron en septiembre, pese a que acudía periódicamente a controles migratorios y llevaba un dispositivo electrónico de vigilancia.
Los migrantes también denunciaron que varios pasajeros se resistieron a abandonar el avión al llegar a Bangui por temor a su seguridad, pero fueron bajados a la fuerza.
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En agosto, el medio estadounidense CBS News informó, a partir de documentos internos del Gobierno, que Estados Unidos había enviado a más de un centenar de migrantes de distintas nacionalidades a ocho países africanos en un periodo de diez días.
La Administración Trump sostiene que debe buscar un tercer país para los inmigrantes que impugnan judicialmente su retorno al país de origen.
República Centroafricana, sin embargo, afronta un prolongado conflicto armado y mantiene presencia de fuerzas rusas vinculadas a operaciones militares y de seguridad.







