La fiesta de 15 años que convirtió a Zacapa en escaparate del lujo terminó llegando hasta el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo. Y el asunto dejó de ser únicamente una celebración familiar para entrar en una conversación bastante menos festiva: el narcotráfico y su posible influencia electoral.
Durante la conferencia La Ronda, Arévalo se refirió a la reacción de la embajada estadounidense ante el festejo organizado por Karen Xiomara Ovalle, alcaldesa de Zacapa.
“La lectura que le doy es que EE UU está estableciendo, claramente, cuál es su preocupación alrededor del involucramiento del narcotráfico en los procesos electorales», afirmó.
El mandatario añadió que él mismo ha señalado ese problema como una de las principales amenazas para la democracia guatemalteca de cara a las próximas elecciones.
Según el medio guatgemalteco La Hora, la embajada norteamericana respondió que ”nuestro mensaje es claro: Estados Unidos no tolerará que los narcotraficantes influyan en la política ni que pasen por encima de los procesos democráticos en nuestro hemisferio. Nadie está exento”.
Millones sobre la mesa, pero sin factura pública
En las redes sociales circulan estimaciones que sitúan el costo de la celebración entre 2,5 y 3,8 millones de dólares. Sin embargo, ninguna cifra cuenta con verificación independiente que permita establecer el gasto real.
La alcaldesa explicó que sus familiares aportaron la música, el pastel y la comida. A ella le correspondió cubrir «lo poquito», aunque no detalló el monto ni el origen de los fondos.
La preocupación va más allá de una fiesta
La controversia adquirió otra dimensión por los antecedentes de, pareja de Ovalle, quien se declaró culpable de narcotráfico en Estados Unidos.
Arévalo no presentó pruebas de que la celebración estuviera financiada con dinero ilícito. Su declaración apuntó a un problema más amplio: la posible penetración del narcotráfico en la política.
Por ahora, el costo total del festejo continúa sin confirmación pública. Y la pregunta sobre quién pagó cuánto sigue abierta, por muchas flores que haya habido.
