La decisión de Nicaragua de abandonar el Parlamento Centroamericano (Parlacen) tras una contundente resolución en contra de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en la Organización de Estados Americanos (OEA) tienen detrás cómo la República Popular China ha convertido a ese país en su trampolín para extender su influencia en la región y alimentar la confrontación geopolítica con Estados Unidos.
La dictadura Ortega-Murillo notificó el 3 de octubre la denuncia del Tratado Constitutivo del organismo regional, con “efecto inmediato” y bajo el argumento del ejercicio de su soberanía. La medida llegó apenas un día después de que la Organización de Estados Americanos (OEA) estableciera un mecanismo para abordar la situación política nicaragüense y evaluar nuevas acciones.
El momento escogido para abandonar el Parlacen es especialmente relevante. La OEA celebró el 2 de octubre una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores después de considerar los acontecimientos recientes en Nicaragua como un asunto urgente y de interés común para los Estados americanos. El organismo creó un Grupo Ministerial de Seguimiento y estableció un plazo de 60 días para presentar recomendaciones que pueden incluir acciones diplomáticas y legales concretas, siempre excluyendo el uso de la fuerza y dentro del derecho internacional.
La discusión adquiere además una dimensión de seguridad regional. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y expertos de Naciones Unidas han advertido sobre la denominada represión transnacional contra nicaragüenses exiliados y señalaron que esta situación plantea desafíos de seguridad para otros Estados de la región. En paralelo, Washington ha manifestado preocupación por las relaciones de Managua con potencias extrarregionales, entre ellas China y Rusia.

Nicaragua, el trampolín chino
El subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, durante la reunión en la OEA, acusó directamente a China y Rusia de entrenar a la policía nicaragüense y de compartir inteligencia con la estructura de represión del Estado, advirtiendo que utilizan a Nicaragua como una base o “trampolín” geopolítico para expandir su influencia en América Latina..
China y Rusia han estado financiando a la policía sandinista, condenada internacionalmente por sus violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.
“Esos servicios de seguridad entrenan a la Policía Nacional de Nicaragua y comparten información de inteligencia con el aparato represivo del régimen. Estos actores no solo están apuntalando a una dictadura. También utilizan a Nicaragua como trampolín para proyectarse hacia nuestra región, amenazando la paz y la seguridad de Centroamérica y del hemisferio”, dijo el Subsecretario de Estado.
Varios países miembros de la OEA han manifestado profunda preocupación ante el riesgo que representa la cooperación militar, tecnológica y de inteligencia de China, Rusia e Irán con el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo
La propuesta inicial de la resolución de la OEA impulsado por Colombia, Perú y Estados Unidos advertía sanciones y aislamiento contra la dictadura, hasta exigencias de rupturas con enemigos de Estados Unidos como Rusia, China e Irán y aunque luego esa resolución se modificó, no estuvo ausente de los discursos.
El dirigente opositor nicaragüense Juan Sebastián Chamorro, señaló que muchas de las prácticas y políticas del régimen de Ortega y Murillo tienen “efectos extraterritoriales” y por eso hay que exigir que Nicaragua retire a todo el personal, la tecnología, las capacidades y las instalaciones de seguridad de países extranjeros cuya presencia amenacen la seguridad hemisférica, es decir, rusos, chinos e iraníes.

El caso Parlacen
Una muestra de ese trampolín fue precisamente el Parlamento Centroamericano que hasta ahora, Daniel Ortega parecía controlar a su antojo.
Nicaragua, de hecho, desempeñó un papel importante en uno de los movimientos geopolíticos más significativos registrados dentro del Parlacen durante los últimos años. En agosto de 2023, la bancada parlamentaria nicaragüense presentó la iniciativa que terminó con el reconocimiento de Taiwán como observador permanente y permitió incorporar a la República Popular China bajo esa misma condición. La propuesta fue aprobada por mayoría durante una sesión celebrada precisamente en Managua. Taiwán acusó entonces a la dictadura nicaragüense de ser un peón de China.
Aquella decisión trascendió inmediatamente las paredes del organismo centroamericano. Los entonces senadores estadounidenses Tim Kaine y Marco Rubio -hoy Secretario de Estado- condenaron conjuntamente la sustitución de Taiwán por China y expresaron su preocupación por el avance de Pekín en las instituciones regionales.
Años después, ya como secretario de Estado, Rubio convirtió la competencia estratégica con China en uno de los componentes de su primera gira oficial por Centroamérica, durante la cual visitó Panamá, El Salvador, Costa Rica, Guatemala y República Dominicana.
La salida de Nicaragua del Parlacen abre entonces una interrogante: ¿qué ocurrirá con la capacidad de Managua para promover desde esa institución sus alianzas internacionales?.
Evidentemente las cosas no le están saliendo bien al régimen nicaragüense y su codictadora, Rosario Murillo lo dijo en su habitual lenguaje cantinflesco.
“Nos quedamos viendo, como dicen las adivinanzas infantiles, ‘que cartas van, cartas vienen, pasan por el mar y no se detienen’. Desafortunadamente, esas cartas que van y vienen no representan lo que todos necesitamos y queremos. Acuerdos para mejorar la vida de nuestros pueblos, familias y en cada lugar y nuestros países”, dijo Murillo, al explicar la salida del Parlacen.
Nicaragua mantuvo una influencia significativa en el organismo y no solo favoreció el acercamiento con China. Su retiro puede modificar los equilibrios internos, aunque sería prematuro concluir que automáticamente reducirá la presencia china. Pekín ya obtuvo la condición de observador permanente y sus relaciones económicas y diplomáticas con varios países centroamericanos se desarrollan mucho más allá del Parlamento regional.

Relaciones comerciales asimétricas
Tanto en el ámbito geopolítico como en el económico y comercial —dumping, déficits comerciales y posibles consecuencias para la supervivencia de las industrias tradicionales—, son cuestiones que los países de la región deberían analizar con una visión de largo plazo y abordar de manera preventiva.
China ha fomentado relaciones comerciales asimétricas con todos los países centroamericanos. En todos los casos, China compra menos del 2% de las exportaciones de los países de la región mientras inunda con miles de millones de productos a estas naciones, ocasionando un verdadero terremoto en los mercados locales y la quiebra de la industria regional.
El presidente de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), Jorge Arriaza lo ha puesto así: “un empleo que se genera en China, es un empleo que se ha perdido en Centroamérica”.
Arriaza ha señalado que existe un incremento de la competencia desleal en productos provenientes de China, con casos de falsificaciones de marcas y contrabando que afectan la capacidad de competir en igualdad de condiciones.
Precisamente, El Salvador ofrece un ejemplo de esa asimetría. Entre enero y julio de 2026 exportó $57.3 millones hacia China e importó $2,207.7 millones desde ese mercado. Esto produjo un déficit comercial bilateral de $2,150.4 millones. Un año antes, las importaciones salvadoreñas procedentes de China habían alcanzado el récord de $3,566.2 millones, mientras las exportaciones salvadoreñas sumaron apenas $50 millones. Estos números justifican examinar cuidadosamente las condiciones de competencia y la capacidad de los productores nacionales para enfrentar un crecimiento acelerado de las importaciones.
El desafío tampoco es exclusivamente salvadoreño. El comercio hondureño ha sufrido una caída del 70% en las ventas después de que el mercado se inundara de productos chinos tras el cambio de lazos diplomáticos del país de Taiwán a China.
La congresista hondureña Maribel Espinoza dijo que el auge de las tiendas chinas, “ya han puesto en quiebra a pequeñas y medianas industrias”. Dijo que la competencia desleal ha afectado a la artesanía tradicional hondureña.
“Con estas importaciones chinas masivas, están sacando a nuestros artesanos y zapateros del mercado”, comentó Espinoza.

Problema general
Un análisis del comercio de América Latina y el Caribe con China encontró que el déficit regional alcanzó un récord equivalente al 1.4 % del PIB regional, mientras las materias primas continúan teniendo un peso predominante entre los principales productos latinoamericanos enviados al mercado chino. Paralelamente, China cerró 2025 con un superávit comercial mundial cercano a $1.2 billones y aumentó sus exportaciones hacia mercados diferentes al estadounidense, incluida América Latina.
Centroamérica debe observar esta transformación con perspectiva de largo plazo. El problema no consiste en rechazar automáticamente productos, inversiones o cooperación procedentes de China, sino en evitar relaciones económicas en las que la región se limite a importar cantidades crecientes de bienes manufacturados mientras encuentra dificultades para colocar sus propios productos en el mercado asiático.
Si esa brecha se profundiza durante años, sectores tradicionales podrían enfrentar mayor presión competitiva, particularmente aquellos con menor productividad, tecnología y capacidad financiera.
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Rosario Murillo
“Hemos notificado a la directiva del Parlamento Centroamericano, con todo respeto, la conclusión inmediata de nuestro acuerdo de pertenencia a ese organismo, que consideramos, lamentablemente, que no ha logrado cumplir su objetivo y función para beneficio de las familias de toda la región”.







